Rosas Negras de Sevilla — artwork
Donde se encuentran los mundos

Rosas Negras de Sevilla

“Rosas negras de Sevilla”
Detrás de la canción

Rosas negras florecen donde el amor y la culpa comparten la misma calle.

Rosas Negras de Sevilla sitúa el amor prohibido dentro de una noche andaluza oscura. Rosas, campanas, piedra, deseo y culpa forman un paisaje ritualizado en el que la pasión nunca es lo bastante limpia para convertirse en romance ni lo bastante débil para desaparecer.

La canción fue una base temprana de la dirección flamenco-gótica. Guitarra flamenca, palmas y cajón son arrastrados hacia violonchelo, coro, campanas y guitarras pesadas, permitiendo que la pieza mantenga un pie en Nocturnos Ibéricos y otro en Rituales de Fuego. Su identidad nace precisamente de esa frontera.

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Letra

Rosas Negras de Sevilla

Bajo la luna de Sevilla camino sola por la sal, las calles guardan tu nombre como una herida de cristal.
La noche huele a claveles, a vino oscuro y a traición, y en cada sombra que respira vuelve a sangrar mi corazón.
Dicen que el amor no muere, solo cambia de prisión, pero el tuyo dejó ceniza dentro de mi habitación.
Rosas negras de Sevilla, arden bajo la luna fría, cada pétalo es una culpa, cada espina, una agonía.
Rosas negras de Sevilla, no me dejen despertar, si su boca fue mi cielo, su silencio fue mi mar.
En la plaza sin campanas baila el viento alrededor, con los pasos de una novia que perdió su bendición.
Yo te esperé junto a la puerta del viejo templo sin perdón, con un vestido de tormenta y una plegaria sin voz.
Dicen que el alma perdona lo que no puede olvidar, pero el fuego que nos nombra nunca aprende a descansar.
Rosas negras de Sevilla, arden bajo la luna fría, cada pétalo es una culpa, cada espina, una agonía.
Rosas negras de Sevilla, no me dejen despertar, si su boca fue mi cielo, su silencio fue mi mar.
Ay, corazón, no cantes más por él. Ay, corazón, no vuelvas a caer.
Que la guitarra llore, que la noche diga amén, si el amor fue una condena, yo la llevo sobre la piel.
Vi tu sombra entre los arcos, vi tus ojos en la cal, pero al tocar aquel recuerdo solo abracé la soledad.
Y ahora duermen en mis manos flores negras sin jardín, como promesas que juraron no llegar jamás al fin.
Rosas negras de Sevilla, arden bajo la luna fría, cada pétalo es una culpa, cada espina, una agonía.
Rosas negras de Sevilla, no me dejen despertar, si su boca fue mi cielo, su silencio fue mi mar.
Rosas negras... de Sevilla...
Ay, mi amor, mi oscuro amor, la luna sabe lo que perdí yo.

La letra se muestra en su idioma original. Las indicaciones de producción y de secciones se han eliminado para la versión pública.